“La mayoría de las organizaciones estamos explotadas porque cada vez más gente se acerca en busca de un plato de comida”, advirtió Albornoz. Según relató, en el marco de recorridas nocturnas y tareas de asistencia territorial comenzaron a detectar una mayor presencia de niños y adolescentes que concurren a espacios comunitarios para alimentarse.
Desde Suma de Voluntades indicaron que actualmente más de 300 chicos participan de distintos dispositivos sociales y comunitarios, donde observan problemáticas vinculadas a la alimentación y al desarrollo infantil. “Hay cierto retraso en lo cognitivo que también se da por la falta de estímulo y de alimentación”, remarcó.
A su vez, alertaron sobre el crecimiento del consumo problemático y el impacto del narcotráfico en las infancias y adolescencias. “Nos preocupa mucho el avance de la droga en los barrios y cómo hoy están tomando a los gurises como mano de obra para hacer entregas”, afirmó.
En ese sentido, explicó que la problemática es abordada junto a otras instituciones y organizaciones sociales, e incluso mencionaron actividades realizadas con participación de sectores de la Justicia para debatir la relación entre narcotráfico e infancia. También hizo referencia al aumento de nacimientos de niños con presencia de cocaína en sangre, situación que atribuyeron al crecimiento del consumo en contextos de vulnerabilidad.
Sobre los datos difundidos respecto a obesidad infantil, los referentes aseguraron que en los espacios que coordinan predominan más bien casos de bajo peso y dificultades nutricionales. “Muchos niños llegan desesperados de hambre a nuestras actividades. Algunos tienen bajo peso y baja estatura para su edad”, expresó.