La desocupación de locales comerciales en el centro de la ciudad “alcanzó niveles alarmantes, superando incluso las crisis históricas del final de 2001 y las severas dificultades que dejó la pandemia”, advirtió Saúl Hojman, titular de una de las inmobiliarias más reconocidas de la ciudad.
Según el relevamiento realizado por la empresa sobre aproximadamente 700 inmuebles de la zona, el impacto geográfico es dispar: “La mayor tasa de desocupación se observa en las calles transversales a la peatonal. Al no contar con el mismo volumen de circulación de transeúntes que la vía principal, la caída general de ventas golpea de lleno a estos comercios periféricos”, analizó.
Al referirse a quiénes son los más perjudicados, Hojman destacó: “La crisis afecta principalmente a los negocios más recientes o con poco stock de mercadería. Los locales históricos y consolidados, por el contrario, logran sostenerse adecuando sus números a la nueva realidad”.
En ese sentido, señaló que “el fenómeno responde, principalmente, a la fuerte caída del poder adquisitivo a nivel nacional y no exclusivamente al costo de los contratos”, ya que aclaró que los valores de los alquileres experimentaron una baja de al menos un 30% en términos reales.