En declaraciones radiales, Gómez señaló que “la audiencia con la Secretaría de Trabajo pasó para el 15 de julio y quedamos para armar una reunión informal con gente del directorio de la empresa, que son los que tienen el poder de decisión para destrabar esto, pero hasta el momento no tenemos ninguna novedad de parte de la empresa. Nosotros mandamos los mensajes que quedamos en mandar el día viernes y sábado y estamos a la espera de que nos contesten para coordinar esa reunión y juntarnos, y ver si podemos sacar esto adelante, que la gente vuelva a trabajar y que termine toda esta pesadilla que están pasando los muchachos”.
Explicó que esa reunión con la empresa “fue una iniciativa nuestra en la audiencia porque veíamos que no avanzábamos nada porque los abogados que habían traído de parte de la empresa no tenían ni idea de cómo funciona la empresa, cómo estaba trabajando. Se nos acababa el tiempo de la audiencia y nos íbamos a ir con las manos vacías, entonces, el secretario General del Sindicato decidió pedir un cuarto intermedio y comprometer a los abogados de la empresa a generar una reunión por afuera”.
“Que ellos nos digan qué es lo que quieren hacer o qué pasa para llevarle tranquilidad a los muchachos. Si hay que hacer algo o ellos vienen con alguna propuesta se charlará con los trabajadores y si los compañeros están de acuerdo se llevará adelante, iremos todos para adelante. Pero esta fábrica tiene que seguir funcionando”, refirió.
Sobre la situación de la firma y los argumentos del empresariado para el cierre, Gómez aseveró que “en la audiencia lo dejaron asentado, que no es un cierre total, es un cese de actividad por la situación del país, por las importaciones, porque no pueden competir. Entonces, ellos dicen que están trabajando a pérdida y que la fábrica es inviable, no pueden seguir trabajando o produciendo porque en vez de estar haciendo ganancias, están generando pérdida”.
Ante ello, planteó: “La pregunta nuestra es, ¿van a estar un año y medio esperando con la fábrica cerrada hasta que cambie la política? Si es que cambia. ¿Y qué hacemos con toda esta gente? ese es el problema, porque tenemos 100 familias ahí afuera. ¿Van a ser todos Uber? ¿Todos Rappi? ¿Se van a reconvertir en qué? si todos sabemos la situación que está pasando el país y particularmente Gualeguaychú donde todos los días te cierra un comercio”.
Consultado por el diálogo con las autoridades del gobierno, afirmó: “Con nosotros no ha hablado nadie. Más allá de la audiencia que tuvimos el otro día donde estuvo Juan Pablo Irureta que es el director de Trabajo, después no ha hablado nadie con nosotros”.
En ese marco, admitió: “Lo que sí me llamó la atención, que ayer salió una nota de (Mariano) Camoirano, el secretario de Trabajo, donde dice que le llama la atención que el conflicto que hay en Gualeguaychú siempre es con el mismo sindicato, como que el problema es el sindicato. Por eso lo invito al compañero Camoirano a que me llame o que llame al secretario general de Zárate, y le vamos a explicar cuál es la situación porque parece que no está entendiendo que acá hay una crisis”.
Por otra parte, mencionó que el intendente Mauricio Davico “llamó para generar una reunión, pero yo no pude participar porque fue el mismo día y a la misma hora que teníamos la audiencia con la Secretaría de Trabajo, así que fueron los compañeros delegados de la planta, con dos trabajadores, y fueron dos directivos más que estaban acá en Gualeguaychú. Él (por Davico) dijo que iba a hacer todo lo que podía hacer a su alcance, que iba a hablar con Troncoso o con el gobernador, que él iba a intentar llamar y tocar los contactos que tenía, nada más”.
Por último, sobre el trabajo que tenía la fábrica antes de la determinación del cierre, Gómez admitió que “hubo una baja de producción y venta desde hace un año más o menos, que empezaron a hacer un cese de ventas. Ellos estaban vendiendo entre 60 y 70 mil baterías por mes y se bajó a 40, 50 mil, pero se mantenía en ese número”.
No obstante, reveló que “en la última reunión que tuvimos una semana antes que ocurra esto había una perspectiva, una proyección de buenas ventas, según la empresa, que habían levantado porque justo la temporada alta es ahora. Por eso también nos llama la atención, porque nos dijeron una cosa y después salieron con otra”.
Cuestionamientos
"Camoirano era peronista, iba al Instituto Patria y ahora defiende el modelo libertario", manifestó un trabajador despedido. "No entendemos cómo cambió de opinión así en dos años", cuestionó.