Streiger dijo que la decisión tiene que ver con el estado crítico de la económica actual y la imposibilidad de sostener los gastos fijos del comercio. “Las ventas se han reducido de manera muy importante, tanto que no se pueden seguir sosteniendo los costos fijos de un local con empleados, alquiler y servicios”, señaló.
Indicó que el negocio fue iniciado por su padre, Oscar Streiger, en septiembre de 1979. Con el paso de los años, la heladería se consolidó como un punto de referencia en la ciudad y se expandió con otras bocas de expendio. Sin embargo, la retracción del consumo en los últimos años impactó de manera directa en la actividad.
En relación al contexto económico, Streiger recordó que durante la pandemia el rubro gastronómico tuvo un aumento de ventas, pero sostuvo que luego se produjo una caída abrupta. “Después se frenó todo y nunca hubo una reactivación”, afirmó.
Pese al cierre del local en Urquiza e Illia, la empresa continuará operando con producción propia y otros puntos de venta. "Transitamos este cierre lo mejor posible, pero con tristeza y con ganas de poder seguir evolucionando, quizá, en otros aspectos", comentó la propietaria al fundamentar: "Fue una decisión que hubo que tomar para poder seguir subsistiendo".