Según relatos difundidos en redes sociales por organizaciones estudiantiles, los jóvenes permanecieron demorados durante más de dos horas, a la espera de que llegara un comisario para autorizar su liberación. Las publicaciones que circularon durante el operativo calificaron la magnitud del despliegue policial como desmedida frente a la actividad que se estaba realizando, y remarcaron que la situación se resolvió recién tras una "actuación conjunta" de organizaciones y referentes que se acercaron al lugar.   El operativo policial habría incluido un intento de trasladar a los jóvenes en calidad de detenidos, y que la situación se desactivó finalmente tras la intervención de abogados y de referentes de la Multisectorial por los Derechos Humanos, quienes se hicieron presentes en el lugar del procedimiento.   El contexto: la conmemoración del 16 de septiembre   Los jóvenes se encontraban realizando intervenciones gráficas en la vía pública para recordar el próximo aniversario de la Noche de los Lápices y para invitar a participar de las actividades previstas para esa fecha.   El 16 de septiembre se conmemora en Argentina el Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios, en homenaje a los diez estudiantes secuestrados por un operativo conjunto de la Policía de la provincia de Buenos Aires y el Batallón 601 del Ejército en 1976, en la ciudad de La Plata, en el marco de la última dictadura cívico-militar. La mayoría de las víctimas —que entonces tenían entre 16 y 19 años— militaba en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y había participado de la lucha por el boleto estudiantil.   Cuestionamientos por la magnitud del operativo   El episodio reabrió el debate sobre los límites de la intervención policial frente a expresiones políticas y actividades vinculadas a la memoria histórica. Las publicaciones que circularon durante y después del operativo cuestionaron duramente el accionar policial, al considerar desproporcionada la respuesta frente a un grupo de jóvenes realizando pintadas: "más de dos horas de operativo, desmedido y con el único objetivo de callarlos", señaló una de las publicaciones, que cerró con la consigna "los lápices siguen escribiendo", en referencia a la frase que históricamente identifica los actos de conmemoración de esta fecha.