En declaraciones radiales, el diputado provincial afirmó que “llama poderosamente la atención que el Poder Ejecutivo esté pensando en reformar la Constitución con los problemas que tiene la actividad económica, que se traducen en menor recaudación de impuestos, en menor empleo; los problemas del turismo que no la está pasando nada bien; los sectores productivos no la están pasando para nada bien; todos los indicadores de capacidad instalada, de nivel de actividad, de consumo, de actividad industrial, de ocupación en turismo, de obra pública, los jubilados; todos los indicadores son negativos y esa debería ser la agenda del Ejecutivo”.
En ese marco, fue categórico al asegurar que no hay margen para el planteo: “En cuanto a la reforma constitucional, yo formé parte del proceso que se dio de 2003 a 2007 y lo trabajamos tres años, tres años se dialogó con todos los sectores de la sociedad generando los acuerdos, los consensos, qué puntos había que reformar, qué puntos se definían como núcleo duro o pétreo de la Constitución para no reformar. Fueron tres años en los que se recorrió la provincia hablando con distintos sectores de la sociedad civil, con los sectores políticos, y a partir de ahí se fue construyendo una agenda que contuviera un proyecto que declare la necesidad de reformar la Constitución. Pero creo que ahora la urgencia y la prioridad del gobierno provincial debería pasar por otro lado”.