El servicio estaba integrado por cuatro profesionales. Primero renunció uno de ellos y, posteriormente, formalizaron su salida los demás integrantes del equipo, incluido el jefe del servicio.
La decisión deja al hospital ante el desafío de garantizar la continuidad de una especialidad que recibe pacientes pediátricos de distintos puntos de Entre Ríos.
La crisis abre, además, un interrogante sobre el alcance del conflicto dentro del sistema sanitario provincial. La tensión que atraviesa al San Roque podría ser apenas la manifestación visible de un problema más amplio, con otros profesionales que también cuestionan las condiciones de trabajo y que podrían sumarse a futuras medidas.
Con la renuncia del equipo, la preocupación pasa de las dificultades para sostener el ritmo de atención a la continuidad misma de las prestaciones. La salida de los especialistas podría comprometer consultas, estudios, intervenciones programadas y la respuesta ante urgencias pediátricas.
Los profesionales que dejan el San Roque acumulan años de trabajo en la institución y participaron en el desarrollo de procedimientos de alta complejidad, incluidas cirugías consideradas inéditas o de avanzada en el ámbito nacional, además del abordaje de patologías de cabeza y cuello.
El desafío para la Secretaría de Salud de la provincia no se reduce a resolver la salida de cuatro médicos. También implica evitar que el conflicto se profundice, atender los reclamos vinculados con las condiciones de trabajo y garantizar la continuidad de las prestaciones.