El precio del alineamiento: Frigerio bajo el efecto derrame de Milei
Por Nahuel Baridon
LA REALIDAD DE ENTRE RÍOS EN LA REGIÓN CENTRO Y EN EL CONTEXTO NACIONAL
Hay una pregunta que el gobierno de Rogelio Frigerio no responde: si la energía que llega a Entre Ríos sale del mismo mercado mayorista que al resto del país, ¿por qué los entrerrianos pagan más que el promedio nacional? Acto seguido: ¿por qué los entrerrianos pagan más por la distribución que la región centro?
Los datos de mayo de 2026 no dejan margen para la ambigüedad. Según el Reporte de Tarifas y Subsidios N° 38 del Observatorio IIEP de la UBA-CONICET, la factura eléctrica promedio para un hogar sin subsidios es de $82.688 en Argentina. En Entre Ríos, ese mismo hogar paga $85.090. Y lo más revelador, es que, incluso los hogares que reciben subsidio nacional sobre el precio mayorista de la energía terminan pagando en Entre Ríos $50.860, prácticamente lo mismo que el promedio nacional ($50.919).
El mecanismo que explica esta anomalía tiene nombre técnico, Valor Agregado de Distribución (VAD). Es el componente de la factura que refleja la estructura de costos (y la rentabilidad) de las empresas distribuidoras. Mientras el VAD promedio nacional representa el 39% de la factura para usuarios sin subsidio, en Entre Ríos trepa al 41%, superando a Córdoba (39%) y a Santa Fe (38%). Para los hogares con subsidio, la brecha se mantiene, 52% en Entre Ríos contra el 51% nacional.
Dos puntos que, multiplicados por cientos de miles de usuarios y doce meses, representan una transferencia sistemática de recursos desde los bolsillos de los entrerrianos hacia la estructura empresarial del sistema de distribución eléctrica provincial (ENERSA).
Hasta aquí, el argumento ya es incómodo para el oficialismo provincial. Pero hay un dato que lo vuelve directamente indefendible y falaz al “argumento” provincial.
Entre Ríos es una provincia superavitaria en términos energéticos. Salto Grande, la central hidroeléctrica binacional sobre el río Uruguay, inyecta al sistema eléctrico argentino una cantidad de energía que excede con creces el consumo provincial.
En otras palabras, Entre Ríos no solo se abastece con energía propia (limpia, renovable e históricamente amortizada), sino que exporta el excedente al sistema nacional del que todos los argentinos se benefician.
ESTA CONDICIÓN DEBERÍA TRADUCIRSE, EN CUALQUIER ESQUEMA REGULATORIO RAZONABLE, EN UNA VENTAJA ESTRUCTURAL PARA LOS USUARIOS ENTRERRIANOS. Una provincia que aporta más energía de la que consume tiene, en principio, ARGUMENTOS SÓLIDOS PARA NEGOCIAR CONDICIONES TARIFARIAS FAVORABLES, PARA RECLAMAR RECONOCIMIENTO DENTRO DEL ESQUEMA DE DISTRIBUCIÓN DE COSTOS DEL SISTEMA ELÉCTRICO, Y PARA GARANTIZAR A SUS CIUDADANOS TARIFAS QUE REFLEJEN ESA REALIDAD GEOGRÁFICA Y PRODUCTIVA.
Sin embargo, ocurre exactamente lo contrario. Los entrerrianos financian con su tarifa una estructura de distribución (ENERSA) más cara que la de sus vecinos, mientras la energía que genera Salto Grande fluye hacia el sistema nacional sin que esa contribución se traduzca en ningún beneficio concreto y verificable para quien paga la boleta en Paraná, Concordia o Gualeguaychú.
ES UNA PARADOJA QUE DESAFÍA CUALQUIER JUSTIFICACIÓN TÉCNICA, y deja al gobierno provincial sin el único argumento que podría haberle servido de escudo, que el problema es externo, que los costos energéticos nacionales son los que mandan, que no hay margen de acción local. ESE ARGUMENTO CAE POR SU PROPIO PESO CUANDO LA PROVINCIA ES, ELLA MISMA, GENERADORA NETA DE ENERGÍA.
Las consecuencias no se detienen en las familias. Hay un sector que Entre Ríos siempre exhibió como carta de presentación ante el país, “el turismo” y es quien hoy acusa el impacto de esta situación con una intensidad que el gobierno provincial prefiere no discutir.
Entre Ríos tiene una identidad turística construida sobre activos genuinos, sus termas, el Delta, el litoral fluvial, los circuitos rurales, la gastronomía regional. Es una provincia que históricamente compitió con destinos de mayor infraestructura apelando a una relación precio-calidad razonable. Tal cual el propio sector lo señaló, ESA VENTAJA COMPARATIVA ESTÁ SIENDO DESTRUIDA EN SILENCIO.
Un establecimiento termal, un hotel de ribera, un camping organizado, un restaurante de costa, todos tienen en común que la electricidad no es un gasto accesorio sino un costo operativo central e inevitable. Climatización, iluminación, bombeo de agua, cocinas industriales, mantenimiento de piletas y espacios comunes: todo depende de la tarifa eléctrica. Y cuando esa tarifa supera el promedio nacional en una provincia cuyo turismo compite por precio con destinos de todo el país, el resultado es previsible, márgenes que se achican, precios que suben para el visitante, y establecimientos que cierran o reducen su operación sin que ningún funcionario provincial salga a dar explicaciones.
La inacción del gobierno de Frigerio frente al VAD elevado no es solo un problema tarifario doméstico. ES UNA POLÍTICA QUE GOLPEA DE LLENO A UNO DE LOS POCOS SECTORES CON CAPACIDAD REAL DE GENERAR EMPLEO GENUINO Y DINAMIZAR ECONOMÍAS LOCALES. Cada punto porcentual de VAD por encima de la media y de la región centro, no es un dato técnico menor, es un costo adicional que recae sobre los prestadores turísticos, que se traslada al precio final del servicio, y que termina haciendo menos competitiva a Entre Ríos como destino. Una provincia que genera energía renovable y que cobra cara la electricidad a sus operadores turísticos no tiene una política energética y tarifaria transparente, TIENE UNA CONTRADICCIÓN.
Frigerio construyó buena parte de su capital político sobre un discurso de eficiencia, racionalización del gasto, transparencia y orden fiscal.
Pero en el sector eléctrico, los números cuentan otra historia: UNA PROVINCIA QUE NO CONTROLÓ EL CRECIMIENTO DEL COMPONENTE DE DISTRIBUCIÓN, QUE NO PROTEGIÓ A SUS USUARIOS DE UN VAD DESPROPORCIONADO, QUE NO TRADUJO SU SUPERÁVIT ENERGÉTICO EN NINGUNA VENTAJA CONCRETA PARA SUS CIUDADANOS, Y QUE VE CÓMO EL SUBSIDIO NACIONAL SE DILUYE ANTES DE LLEGAR A LA BOLETA.
FRIGERIO PUEDE SEGUIR ATRIBUYENDO EL PROBLEMA TARIFARIO A LA HERENCIA NACIONAL O A LA CRISIS ENERGÉTICA GLOBAL. PERO LOS DATOS COMPARATIVOS LO DESMIENTEN CON PRECISIÓN, ENTRE RÍOS TIENE UN VAD MÁS ALTO QUE SUS VECINOS, TARIFAS FINALES SUPERIORES AL PROMEDIO, UNA CENTRAL HIDROELÉCTRICA QUE ABASTECE AL PAÍS, Y USUARIOS (DOMÉSTICOS, COMERCIALES Y TURÍSTICOS) QUE PAGAN MÁS SIN RECIBIR NADA A CAMBIO DE ESA DIFERENCIA.
En Entre Ríos, el ajuste no lo hace el Estado. Lo hacen los usuarios. Y cuando una provincia superavitaria en energía no puede garantizar tarifas razonables a su propia gente, eso ya no es mala suerte ni contexto desfavorable.
ES NEGLIGENCIA, FALTA DE PREVISIÓN Y PLANIFICACIÓN ENERGÉTICA. ES, EN DEFINITIVA, UNA DECISIÓN POLÍTICA.
Alejadro Di Palma, Roberto Domingo y equipo.
Fuente de datos: Reporte de Tarifas y Subsidios N° 38, Observatorio IIEP-UBA/CONICET, mayo 2026.
Por Nahuel Baridon
Por Facundo Stivanello Bernardi
Por Gustavo Blanc
Por Nahuel Baridón
Por Juan Mansur - Licenciado en Relaciones Internacionales
Por Guillermo Michel
Por Nahuel Baridón
Por Juan Martín Garay
Por Nicolás Parera Deniz
Por Guillermo Michel, diputado nacional.
Por Aixa Boeykens
¿En qué puedo ayudarte?
La conversación se termina al cerrar la ventana.
No me contestaste y tenía que hacer un trámite, pero no hay problema; chiflame y estoy.