El turismo fue el primer aviso
Por Alejandro Di Palma
Por Federico Prieto
La política debe tener una responsabilidad suprema: representar los intereses de la comunidad, si gobierna a través de la gestión de recursos públicos, si es oposición siendo la voz, generando proyectos y/o plataformas futuras.
Hoy en nuestra provincia, y a través del gobierno provincial, estamos viviendo una preocupante pérdida de identidad y de autonomía política que merece ser debatida con seriedad.
La provincia, como una de las 24 jurisdicciones nacionales, no es solamente un territorio, es una historia compartida, una cultura diversa, una forma de entender el desarrollo y una comunidad que aspira a construir su propio destino. Por eso resulta preocupante que buena parte de las decisiones estratégicas del gobierno provincial parecen estar cada vez más alejadas de las necesidades centrales de los entrerrianos.
La identidad provincial se debilita cuando quienes tienen responsabilidades de gobierno no tienen un vínculo cotidiano con la realidad de Entre Ríos, ser buen gobernante implica conocer de primera mano los desafíos de nuestras ciudades, pueblos y parajes; implica compartir las preocupaciones de quienes viven, trabajan, estudian y proyectan su futuro en estas tierras. Cuando las decisiones se toman desde una lógica ajena a esta experiencia, se corre el riesgo de convertir a la provincia en una simple administración de recursos y no en una comunidad política con objetivos propios. ¿Cual es el proyecto de provincia que nos propone el gobernador Frigerio? ¿Alguien sabe?.
La pérdida de identidad también se expresa en la ausencia de políticas activas orientadas al bienestar de la población. La educación sin escuelas nuevas y cerrando establecimientos rurales; y malos salarios docentes. El turismo sin capacidad de promoción, y cada vez con menos visitantes; el desarrollo social sin programas que acompañen y fortalezcan el entramado organizacional; y la cultura totalmente desfinanciada. Estos ejes son los pilares sensibles de cualquier capacidad de arraigo. Además de la producción y el comercio como generadores de oportunidades. La provincia no tiene una agenda propia para fortalecer estas áreas, por tanto es muy difícil mejorar la vida de sus habitantes, o impulsar el crecimiento.
A esta situación se le suma un proceso de cesión de soberanía política. La representación legislativa nacional es una de las herramientas más importantes para defender los intereses provinciales. En las últimas elecciones, Frigerio le cedió los dos senadores nacionales y el primer lugar de diputados nacionales al gobierno, a La Libertad Avanza. Esto es subordinar la representación política entrerriana a las necesidades del gobierno nacional, o el interés partidario prevalece sobre el interés provincial. ¡Perdemos capacidad de incidencia en los debates y decisiones que afectan la vida cotidiana!
Lo mismo lo vemos en cuestiones ligadas al desarrollo económico. ¿Por qué Entre Ríos está ausente en la discusión sobre la vía navegable del río Paraná? Una vía clave para el comercio, la producción y la competitividad regional. Como tampoco mostrarse tan indiferente con el impacto ambiental y productivo que puede traer la instalación de la planta de refinería en la costa oriental del río Uruguay.
Y por último, la transferencia progresiva de responsabilidades provinciales hacia los municipios. Los gobiernos locales cumplen un rol fundamental en el día a día de los vecinos, pero no pueden transformarse en sustitutos permanentes de una provincia que se desentiende de funciones esenciales: como la obra pública de accesos, o el sistema de salud.
Y dejaré para otra nota la iniciativa de reforma previsional o la sustitución del organismo de obra social provincial, que trae un gran deterioro en los derechos de los trabajadores entrerrianos.
Frente a todo este escenario, tenemos que pensar la oportunidad. Y en ese sentido el peronismo entrerriano tiene el desafío de reconstruir una propuesta política arraigada en la realidad provincial. Una propuesta que vuelva a poner en el centro la cercanía con la gente, el desarrollo equilibrado del territorio, la defensa de los recursos estratégicos y la digna representación de los intereses de Entre Ríos.
Pensar Entre Ríos desde Entre Ríos significa recuperar una mirada propia sobre el desarrollo, la producción, la educación, la cultura y la integración regional. Significa defender la autonomía política de la provincia sin subordinaciones externas y construir un proyecto colectivo que vuelva a representar lo que somos y podemos ser.
Federico Prieto. Gestor cultural. Ex secretario de Gestión Cultural de la Nación.
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No me contestaste y tenía que hacer un trámite, pero no hay problema; chiflame y estoy.