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Austeridad para los entrerrianos, $5,4 millones para Cerimedo

Hay decisiones de un gobierno que pueden discutirse por su costo, por su oportunidad o por su conveniencia. Y hay otras que, por el contexto en el que se producen, obligan a detenerse un momento y preguntarse qué está pasando.

 

La contratación de Madero Media Group por parte del gobierno de Entre Ríos es una de ellas.

 

Estos días se conoció públicamente la Resolución 218/2026 de la Secretaría de Comunicación y Prensa donde autoriza el pago de $213.639.517 por la campaña “Entre Ríos, sede oficial del invierno”. Entre los medios contratados aparece Madero Media Group, vinculada a Fernando Cerimedo, por $5,4 millones.

 

No es un dato menor. Y mucho menos lo es en agosto de 2026, cuando Cerimedo se encuentra detenido en Bolivia y bajo investigación judicial, mientras su trayectoria como consultor político y operador de comunicación digital vuelve a estar en el centro de la discusión regional. Su participación en el entorno del gobierno de Rodrigo Paz, así como sus antecedentes de trabajo con dirigentes de la nueva derecha latinoamericana, han puesto nuevamente bajo la lupa el uso de redes sociales, estructuras digitales y mecanismos de construcción artificial de sentido político.

 

No se trata de afirmar que una contratación de publicidad convierta automáticamente a Entre Ríos en parte de esas prácticas. Se trata de algo más elemental: preguntar por qué un gobierno provincial decide poner recursos públicos en manos de una empresa vinculada a un operador político de estas características y qué servicio concreto está comprando.

 

Y aquí aparece la primera contradicción de varias que enumero después:

 

Rogelio Frigerio hizo de la transparencia una bandera de su gobierno. Él mismo dijo que “lo que no se puede mostrar, no se puede hacer” y que en Entre Ríos no habría lugar para quienes quisieran hacer cosas a escondidas.

 

Entonces debemos analizar y tener respuestas sobre: ¿qué se contrató exactamente? ¿Sólo espacios publicitarios? ¿O también estrategias de comunicación, monitoreo, segmentación, construcción de audiencias y conversación en redes? ¿Quién definió la contratación? ¿Qué controles se realizaron sobre el proveedor? ¿Qué resultados concretos se esperan?

 

Porque hay una diferencia enorme entre comprar publicidad y contratar capacidad para construir sentido político en las redes. Y esa diferencia importa.

 

Importa todavía más cuando el propio gobierno acaba de presentar su nuevo Registro Digital de Proveedores de Espacios Publicitarios como una herramienta destinada a “fortalecer la transparencia y eficiencia” de la comunicación pública. El anuncio oficial destacó que el nuevo sistema había depurado la cantidad de proveedores y buscaba ordenar el vínculo entre el Estado y quienes reciben pauta oficial.

 

Sin embargo, apenas unos días después de ese anuncio, una resolución oficial vuelve a poner bajo la lupa a uno de los proveedores más sensibles de esa estructura.

 

Esta no parece una contradicción menor. Parece una reincidencia.

 

También resulta difícil no recordar el discurso de austeridad. Frigerio dijo que la política debía ser la primera en ajustarse el cinturón y que los recursos públicos debían ir donde realmente hacen falta.

 

Pero mientras se habla de austeridad, el gobierno concentra recursos públicos en grandes proveedores que no son de Entre Ríos. Los prestadores de insumos de OSER o el reciente caso de Teknofood son ejemplo de esa lógica. En esta ultima se reemplazó un esquema descentralizado que involucra comercios y proveedores locales por una contratación centralizada con una empresa radicada fuera de la provincia, desfinanciando las microeconomías locales.

 

Y esto ya no queda solamente en la empresa de Cerimedo, Madero Media. Entonces ¿Qué lugar ocupan las empresas entrerrianas en el modelo de gobierno de Frigerio?

 

Y se me viene otra contradicción que hay que recordar.

 

Hace apenas unos meses, el hallazgo de cámaras y micrófonos en dependencias de la Casa de Gobierno fue presentado por el oficialismo como un episodio gravísimo, asociado a posibles prácticas de espionaje y a la necesidad de defender la institucionalidad. Con el correr de los días aparecieron elementos que indicaban que se trataba de tecnología antigua que no estaba funcionando.

 

Aquello debería dejarnos una enseñanza: en política no alcanza con encontrar una imagen. Hay que conocer el contexto, investigar y saber qué hay detrás.

 

Por eso la discusión sobre Cerimedo no debería reducirse tampoco a la imagen de una resolución, a un nombre o una empresa. Es mucho más profundo: quién construye el sentido de lo que vemos, quién decide qué se cuenta, qué se oculta, qué se instala como verdad y qué voces quedan fuera de la conversación pública. ¿Cuántas de esas granjas de trolls que vimos estos días operan en Entre Ríos? Pero una estructura de comunicación capaz de intervenir masivamente en las redes sociales puede modificar la percepción que miles de personas tienen sobre la realidad.

 

Y eso, en democracia, merece muchísimo más control.

 

Finalmente una contradicción aún más profunda: la identidad entrerriana.

 

Frigerio llegó al gobierno reivindicando la construcción de una identidad provincial y una voz propia frente a la Nación. Sin embargo, en las últimas elecciones nacionales decidió asociarse políticamente con La Libertad Avanza cediendo al gobierno nacional los dos senadores que resultaron electos y el primer diputado, y votan según marca el interés del ejecutivo nacional y no de la necesidades provinciales. Por lo que no es sólo una cuestión electoral. Es una discusión sobre representación y soberanía política.

 

Y ahí es donde todas estas cosas empiezan a conectarse. La pauta oficial. Las empresas de afuera. La comunicación. Las redes. La construcción de sentido. La representación nacional. La autonomía provincial.

 

Quizás sea momento de dejar de mirar cada hecho como un episodio aislado. Quizás lo verdaderamente grave no sea una resolución de $5,4 millones. Quizás lo verdaderamente grave sea que, mientras se habla de transparencia, austeridad, identidad entrerriana y defensa de las instituciones, se va construyendo un modelo de poder cada vez más dependiente de estructuras, empresas y estrategias que vienen de afuera.

 

Entonces: ¿Quién decide qué vemos, qué pensamos y quiénes mejor representan nuestros intereses? Es tiempo de volver a planificarnos desde la Provincia y para la Provincia.

 

 

Federico Prieto, gestor cultural.

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